Sí puede serlo. La OMS (IARC) clasifica los campos magnéticos de frecuencia extremadamente baja como posiblemente cancerígenos (Grupo 2B), con estudios que asocian la exposición prolongada a leucemia infantil por encima de 300-400 nanoteslas. Los límites legales españoles (hasta 100.000 nanoteslas) solo contemplan efectos a corto plazo; un centro de transformación cercano a una vivienda puede generar unos 1.600 nanoteslas, muy por debajo del límite legal pero 16 veces por encima del límite biológico recomendado. Soterrar una línea reduce el campo eléctrico, pero no el magnético, que atraviesa el asfalto y el hormigón sin apenas atenuación. La única forma fiable de saberlo es una medición técnica in situ.
Vivir junto a una torre de alta tensión: lo que está pasando en Madrid
Hace apenas un mes y medio, los vecinos de La Moraleja (Madrid), veían cómo se levantaba frente a sus casas una torre eléctrica de 47 metros de altura, a menos de 40 metros de sus salones, sin previo aviso. «Creemos que ese tipo de ondas puede repercutir en algún tipo de cáncer. Nosotros estamos rodeados de niños, de abuelos…», denunciaba uno de los cerca de 3.000 residentes afectados en declaraciones a El Mundo.
Red Eléctrica sostiene que la instalación cumple la normativa de salubridad pública. Los vecinos no lo discuten, pero apuntan a algo que llevamos años señalando desde nuestra experiencia midiendo campos electromagnéticos en toda España: un estudio que evalúa si una emisión es «segura» en un momento puntual no es lo mismo que evaluar el impacto de convivir con ella día tras día, durante años. La presión vecinal ya ha forzado un compromiso municipal para alejar o soterrar el tendido, y Red Eléctrica ha aceptado estudiar la viabilidad de un soterramiento parcial. Al miedo por la salud se suma, además, el temor a la devaluación de propiedades que en esa zona superan los 1,6-2,2 millones de euros.
Este episodio no es un caso aislado. En A Estrada (Pontevedra), más de 400 personas se reunieron en septiembre para alegar contra la línea de alta tensión A Estrada–Paizás, denunciando que hay viviendas a 41,6 metros de la línea cuando el promotor declaraba 161,7. Y en Mallabia (Bizkaia) el consistorio ha pedido formalmente bajar el límite de exposición de 100.000 nanoteslas a 100 nT y fijar 500 metros de distancia a núcleos habitados.
El matiz que arroja el caso de La Moraleja: lo aéreo se ve, lo soterrado no
Lo llamativo del conflicto de La Moraleja es que la torre es visible: los vecinos han podido reaccionar, organizarse y presionar a las administraciones precisamente porque la vieron levantarse ante sus ventanas. Pero la mayor parte del tendido eléctrico en entornos urbanos circula soterrado bajo calles, aceras y garajes, sin torres, sin carteles y sin que nadie sea consciente de su presencia. Lo mismo ocurre con los centros de transformación, muchas veces integrados en los bajos de un edificio residencial o en una caseta discreta a pie de calle.
Y aquí está la clave que casi nadie conoce: soterrar una línea de alta tensión reduce el campo eléctrico, pero no el campo magnético. Los campos magnéticos de baja frecuencia atraviesan el asfalto, el hormigón y la tierra prácticamente sin atenuarse, y llegan igual a tu dormitorio, tu salón o tu despacho. Es perfectamente posible vivir o trabajar años sobre una instalación de este tipo sin haberlo sospechado nunca, mientras que quien tiene una torre visible, como en La Moraleja, al menos puede plantear la pregunta.

Cable de alta tensión soterrado bajo las viviendas
«Legal» no es lo mismo que «inocuo»
Uno de los malentendidos más habituales, y que nos encontramos a diario en el ámbito doméstico y en el entorno laboral, es pensar que si una instalación cumple la normativa no hay nada de qué preocuparse. La realidad es más compleja:
- El límite legal español (Real Decreto 1066/2001) permite hasta 100.000 nanoteslas en exposición pública.
- Un centro de transformación cercano a una vivienda puede generar del orden de 1.600 nanoteslas: muy por debajo del límite legal, pero 16 veces superior al límite biológico recomendado por estudios independientes como el informe Bioiniciativa.
- La IARC (dependiente de la OMS) clasifica los campos magnéticos de frecuencia extremadamente baja como posiblemente cancerígenos (Grupo 2B), apoyándose en la asociación observada con la leucemia infantil en menores expuestos de forma prolongada a niveles superiores a 300 a 400 nanoteslas.
Los límites legales están pensados para efectos agudos a corto plazo, no para la exposición crónica y sostenida durante años que sufre quien vive o trabaja de forma permanente cerca de estas instalaciones. Por eso, que Red Eléctrica certifique el cumplimiento normativo en La Moraleja no responde realmente a la pregunta que los vecinos están planteando.
¿Es peligroso vivir cerca de una línea de alta tensión o un centro de transformación? Estudios epidemiológicos
Ahlbom et al. (2000) — British Journal of Cancer
El análisis agrupado de referencia. Reunió registros individuales de nueve estudios, con 3.203 niños con leucemia y 10.338 controles.
• Por debajo de 0,4 µT: riesgo indistinguible del de no exposición.
• Por encima de 0,4 µT: riesgo relativo 2,00 (IC 95%: 1,27–3,13), con p=0,002p = 0,002p=0,002.
• El ajuste por variables de confusión no cambió el resultado.
Ese 2,00 significa el doble de riesgo. Y afectaba a menos del 1% de los niños estudiados, lo que permitió a las autoridades decir durante años que «es un problema marginal». Marginal para el conjunto de la población; no para quien vive encima de la línea.

Draper et al. (2005) — BMJ
El estudio más grande jamás hecho sobre distancia a líneas de alta tensión. 29.081 niños con cáncer, de los cuales 9.700 con leucemia, nacidos en Inglaterra y Gales entre 1962 y 1995.
• Vivir a menos de 200 m de una línea de alta tensión al nacer: RR 1,69 (IC 95%: 1,13–2,53).
• Vivir entre 200 y 600 m: RR 1,23 (IC 95%: 1,02–1,49).
• Tendencia significativa con la inversa de la distancia (p<0,01p < 0,01p<0,01).
Lo llamativo es el segundo dato. El exceso de riesgo se extendía hasta 600 metros, mucho más lejos de lo que el campo magnético podía explicar. Los propios autores escribieron que «no tenemos explicación satisfactoria». Ese hueco sin explicación es exactamente lo que la industria ha usado para archivar el asunto — y exactamente lo que exige más investigación, no menos.
California Power Line Study (2019)
El estudio CAPS de California encontró que niños viviendo a menos de 50 metros de líneas de ≥200 kV con campos ≥400 nT presentaron un riesgo de 4 veces más (IC 95%: 1,16-14,3) para leucemia infantil.
Estudio epidemiológico UNLP — Berazategui / Ezpeleta (Argentina, 2026)
El trabajo más reciente y el más directo sobre subestaciones y cableado de alta tensión en conglomerados urbanos densos. Realizado por el Programa Ambiental de Extensión Universitaria de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata, a petición de los propios vecinos.
• 94,8% de las personas fallecidas residían en las zonas expuestas.
• Del total de decesos, 65,7% fueron por distintos tipos de cáncer.
• Probabilidad 6,7 veces mayor de muerte y 6,97 veces mayor de enfermar de cáncer en zonas linderas a
subestaciones y cableados de alta tensión.
• Recomendación explícita de los especialistas: no habilitar subestaciones ni cableados de alta tensión a menos de 200 metros de los ejidos urbanos, y que no impacten con más de 300 nT sobre la población residente.
Este es el tipo de estudio que se hace cuando los afectados dejan de esperar a que la administración investigue por ellos.

Jurisprudencia: ya existe, y no espera a que las personas enfermen
El precedente más citado en España sigue siendo el de una vivienda en Murcia contaminada electromagnéticamente por instalaciones de Iberdrola. Tras una sentencia de abril de 2000, confirmada por la Audiencia Provincial en 2001 y ratificada por el Tribunal Supremo en 2005, la compañía tuvo que adquirir la vivienda a precio de mercado. Lo relevante de aquel fallo es el razonamiento: no hace falta un daño físico probado para reconocer un perjuicio. Los tribunales aceptaron el daño moral derivado de la simple inquietud de vivir bajo una posible fuente de emisiones nocivas, amparándose en derechos constitucionales como la integridad física, la inviolabilidad del domicilio y el derecho a un medio ambiente adecuado.
Este y otros casos similares comparten un mismo punto de partida: sin una medición técnica rigurosa, firmada por un ingeniero y con equipos homologados, no hay prueba y no hay reclamación posible, ni ante la eléctrica, ni ante el ayuntamiento, ni ante la inspección de trabajo, ni ante los tribunales.

Ejemplo de evaluación real de campo magnético procedente de centro de transformación en interior del salón de una vivienda con nuestro instrumental de medición homologado de bajas frecuencias NARDA STS.
En casa y en el trabajo: dos ámbitos, la misma exposición
En el ámbito doméstico, los síntomas que más motivan una consulta son el insomnio, el cansancio persistente, el dolor de cabeza, la falta de concentración, las taquicardias o las infecciones recurrentes. Muchas veces el origen está en el propio hogar (un cabecero de cama junto a un cableado, un teléfono inalámbrico, el router wifi), y la solución es sencilla. Pero cuando la fuente es una línea de alta tensión o un centro de transformación cercano, soterrado o no, el margen de actuación cambia: hace falta blindaje o, en los casos más extremos, valorar un cambio de ubicación preventivo.
En el entorno laboral, el Real Decreto 299/2016 —transposición de la Directiva europea 2013/35/UE— obliga a los empresarios a identificar y evaluar los niveles de exposición de sus trabajadores, y a implantar un plan de acción cuando estos sean elevados. Esto afecta a sectores como generación y distribución eléctrica, telecomunicaciones, industria, aeropuertos, ferrocarriles o sanidad, pero también a oficinas convencionales que, sin saberlo, están ubicadas sobre un centro de transformación o junto a un tramo soterrado de alta tensión.
¿Qué puedes hacer?
- Mide antes de dar nada por sentado. Muchas líneas soterradas y centros de transformación no se conocen hasta que se miden sus emisiones en el interior del inmueble, algo especialmente importante antes de comprar o alquilar.
- No te fíes solo del cumplimiento legal. Un resultado «dentro de la normativa» —como el que invoca Red Eléctrica en La Moraleja— no descarta niveles biológicamente relevantes.
- Documenta con precisión. Un informe firmado por un ingeniero, con equipos homologados y metodología trazable, es la base imprescindible para cualquier reclamación o decisión informada.
- Actúa según el origen. Si la fuente es interna (cableado, electrodomésticos, wifi), casi siempre hay soluciones sencillas. Si es externa (LAT. o CT.), existen soluciones de apantallamiento y, en casos extremos, la reubicación.
Casi 20 años midiendo lo que no se ve
Llevamos desde 2007 evaluando la exposición a campos electromagnéticos en viviendas y empresas de toda España, con total independencia: no tenemos ninguna relación comercial con eléctricas, operadoras ni fabricantes de productos de protección. Alberto Cela, Ingeniero Técnico en Electrónica Industrial, afronta esta cuestión desde una perspectiva única: es electrosensible desde 1999, y ha convertido esa experiencia personal en casi dos décadas de conocimiento técnico aplicado a soluciones eficaces.

Alberto Cela efectuando una medición de campos magnéticos en un entorno laboral con instrumental profesional de Aaronia AG.
El caso de La Moraleja demuestra que ni el poder adquisitivo protege de este tipo de conflictos. Si vives o trabajas cerca de una línea de alta tensión, sobre un centro de transformación, o simplemente quieres descartarlo con certeza, una medición profesional es el primer paso para saber a qué te expones realmente y decidir con información, no con suposiciones.
